Miquel Barceló es uno de esos tipos -en el mejor sentido de la palabra- a los que uno siempre ha querido saludar. De los que oye hablar, lee, disfruta y respeta. Una referencia obligada en la literatura de ciencia y ciencia-ficción española desde siempre. Veo, incluso, que ya tiene su breve y merecida
entrada en Wikipedia.
Casi por sorpresa, me enteré de que participaba en La Laguna en un Curso de Cine y Ciencia dando una charla: "
Tecnociencia en la Ciencia Ficción" en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife. Allá que fui -no hay más que cruzar la calle desde el IAC, para los que no conozcan La Laguna y alrededores-, y allá que disfruté de su amena e interesante plática. Al final de la conferencia me presenté, se sorprendió -y yo con él- e intercambiamos algunas palabras. Me pareció, como digo al principio, un tipo excelente y un saco sin fondo de experiencias y conocimientos tanto en el plano científico como en el literario. Que, de resultas del casual encuentro, ya no podrá volver a escribir esto..:
"No tengo el gusto de conocer a Enrique Joven, pero he leído con interés y satisfacción esa novela que, sin ser un brillante ejercicio literario, se deja leer con facilidad y, sobre todo, con aprovechamiento para quien tenga alguna curiosidad por la ciencia y su historia". El resto de su crítica literaria sobre
El Castillo de las Estrellas -demasiado elogiosa en ocasiones- se puede encontrar en muchos sitios (en la revista
Astronomía, por ejemplo) y, por supuesto, en internet. Mismamente
aquí.
Un placer, Miquel, y hasta otra ocasión.