Aún no nos hacemos a la idea.
Ni a la realidad.
Todavía hoy continúan las misas, los homenajes. Luego sólo quedarán los recuerdos personales para cada uno. Como saben, el Instituto de Astrofísica de Canarias (
IAC) se ha visto conmocionado por el terrible accidente del Monte del Agua de la localidad tinerfeña de Los Silos. Allí se quedaron seis personas, tres de ellas compañeros del IAC. Creían entrar en un túnel pero lo hicieron en una tumba. Una tumba abierta.
Entre las muchas cosas que se están organizando, quiero empezar enlazando aquí la iniciativa de los compañeros de habilitar un blog
in memoriam para cada uno de los fallecidos:
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Eduardo Delgado Donate
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Juan Luis Medina Trujillo
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Maurizio Panniello
En estas páginas que cito figuran las instrucciones precisas para que quien quiera que los conociese (o no) pueda dejar sus impresiones y recuerdos. Personalmente, yo no conocía a Eduardo, ligeramente a Maurizio -coincidimos en una fiesta y hablamos sobre Roma, su ciudad, que yo había visitado el año pasado- y bastante más a Juan Luis, compañero en el Área de Ingeniería del IAC. Poco puedo decir pues del primero, pero sí de los otros dos, auténticos
espíritus libres, amantes de la naturaleza y de todo lo que significara libertad en el más amplio sentido del término. Maurizio era bien conocido aquí por ser un entusiasta defensor del software libre y uno de nuestros expertos en Python (como por Blogalia el Python se lleva bastante, sé que la noticia entristecerá más si cabe). Juanlu era habitual en cualquier reunión, buen amigo y mejor compañero. Resulta inútil escribir un panegírico de su figura. Prefiero que otros lo hagan.
Al dolor por la pérdida de los tres compañeros se une la alegría de poder volver a abrazar a los que se salvaron. Porque allí estaban Kerttu, David, Óscar o Iván, por ejemplo. Hasta una docena de amigos. Y otros tantos que, por distintas circunstancias, no pudieron acudir a la cita semanal con la naturaleza. Amigos que todavía no terminan de despertarse a la cruel realidad, a su nueva vida después de la tragedia. Hoy la calle, la prensa -vil en un porcentaje altísimo (*)-, los políticos -el calificativo
vil ya les queda corto a la mayoría-, la sociedad entera se hacen las mismas preguntas: ¿Qué pasó realmente? ¿Por qué entraron en esa trampa mortal? Evidentemente, se equivocaron de puerta. Ninguna otra tan a la vista como la entrada al infierno que escogieron. ¿Fueron ellos responsables del error? ¿Fueron tan insensatos, irresponsables, imprudentes, incautos, incapaces o, simplemente imbéciles como ahora muchos se empeñan en hacer creer? Ellos mismos -me consta su indignación- seguramente nos lo aclararán. Por el momento, esperaremos a que puedan recuperarse, retomar fuerzas y seguir con la vida. Mientras, nuestros gobernantes se afanan en lavarse las manos para aparecer bien limpios en los carteles electorales. "Yo no tengo nada que ver" es la frase más escuchada de los últimos días. Y añadan ustedes esa otra de "las galerías de agua son propiedad privada" para terminar con sus banales razonamientos. Como si uno pudiera, por ejemplo, construirse libremente un rascacielos en un terreno rústico de su propiedad... Qué desahogo se gastan los alcaldes de aquí, los consejeros de allá, los munícipes de acullá. Mándense a mudar, plis.
(*) Nota: Especial indignación entre los compañeros del IAC contra el periódico tinerfeño
El Día. Para los curiosos, se puede encontrar aquí el
editorial. Por si no se quieren aburrir, se lo resumo: la culpa de todo la tuvieron... ¡en Las Palmas! No haré más comentarios al respecto. Ni entro ni salgo.
Las televisiones carroñeras tampoco faltaron a la cita, por cierto.
Nota
2: Como es habitual entre blogs, enlazo un
excelente artículo de Teresa, vecina y amiga de
Blogalia, en relación con esta desgraciada noticia y me remito a las aportaciones de sus comentaristas. Merece la pena leer.