Los días festivos uno puede disfrutar de más tiempo para leer noticias.
Y hoy hay varias interesantes en los medios.
La primera, la ya conocida: la Fiesta Nacional. Que ya no son sólo los toros, sino también la parada/parida/parodia militar habitual para celebrar lo poderosos y ricos que somos. Lo estupendo de nuestros tanques y las piruetas inverosímiles de nuestros cazas. Y la eficacia de nuestras vallas. De toda esta parafernalia, hoy más que nunca potenciada y ensalzada hasta la náusea por ese ministro de pandereta que tenemos, lo más que me indigna es el obsceno gasto que conlleva. Quien tenga un momento, se descargue un
breve documento de la “Fundación por la Paz”. Podrán leer que la investigación y desarrollo militares triplican a sus equivalentes en ciencias básicas. Que el aumento en I+D militar aumentará casi un 30% en 2006. Que España se convierte así, proporcionalmente, en el país que más disparata –en todos los sentidos– este tipo de gastos en el mundo occidental, sólo por detrás de EEUU. ¿Demagogia? No crean. Los jóvenes investigadores se siguen yendo al paro, sin ir más lejos
aquí cerquita. A nadie parece importarle mucho, más preocupados como estamos en llamar a nuestro barrio “nación”, “región” o “república platanera”, denominación ésta que podría darse el caso por estos lares y no andaríamos muy descaminados. Mientras tanto, el drama humano de miles de semejantes (o
personas humanas como dijo un político el lunes sin enrojecer lo más mínimo) tiene que ¿resolverse?
mediante llamadas telefónicas entre reyes. Como en la Edad Media. O peor.
Vamos con lo bueno.
Los chinos vuelven al espacio. No es nada espectacular usar tecnología soviética de los años 60, pero lo que cuenta es la intención. Tampoco es un gran avance pensar en seguir poniendo seres humanos en órbita. Muy probablemente la ciencia ficción quedará en eso, en ficción, y nuestra raza no pise nunca más allá de la Luna. Demasiado dinero y demasiado riesgo como para seguir intentándolo. Mucho más eficaz para la investigación y el progreso científico es el envío de sondas e ingenios no tripulados. Marte y Titán son ejemplos bien recientes. No hay ninguna necesidad de clavar una bandera en ninguna parte, ya sea Melilla o Ganímedes. Las cabras, de momento, pueden quedarse en casa.
La segunda noticia tecnológica de calado (y nunca mejor dicho) es el anuncio definitivo de la
construcción del puente sobre el Estrecho de Messina, uniendo Sicilia con la bota italiana. Será el puente colgante más largo del mundo, con 3300 metros. Todo un reto para la ingeniería más moderna.
Nota: la foto es mía, por eso me ha gustado más aún la noticia. Ojalá que la siguiente vez que haga el mismo viaje sea por el nuevo puente