Estaba viendo yo la �aburridísima, por cierto� película de
Oliver Stone,
Alejandro, cuando tuve un
flash. Para los que hayan visto la película, recuerden la escena en la que el rey macedonio arenga a sus tropas en las llanuras de Gaugamela. Es una cosa bastante simplona, digna del
far�west, y más viniendo de quien viene, un veterano de Vietnam que ha plasmado su antibelicismo en estupendas películas como
Platoon o
Nacido el 4 de Julio. El caso es que Alejandro comienza una perorata tremenda, hablando de liberar a los persas de la esclavitud bajo el yugo de Darío, y cosas así. Y al grito de
por la libertad desencadena una auténtica
tormenta del desierto y van y ganan y matan a todos salvo al malo malísimo, que escapa a las montañas el muy cobarde. Y en ésas que sale un primer plano del tal Darío... y dejo que ustedes juzguen. A mí es que me suena algo la cara, pero no caigo del todo. También el argumento me resultó familiar.
Igual es mera casualidad y yo un mal pensado. La cosa científico�astronómica de la peli, por justificar este comentario, viene de la mano de Aristóteles, maestro de Alejandro. También aparece como narrador un tal Ptolomeo �Anthony Hopkins� escribiendo sus memorias en la biblioteca de Alejandría, pero no tiene nada que ver con el astrónomo, que vivió más o menos cuatro siglos después en el mismo sitio, si no estoy equivocado.
Por acabar la cosa pacifista, un anuncio. En la Universidad de Zaragoza organizan los días 16 y 17 de Abril las llamadas
Jornadas Estatales de la Campaña "Por la paz: ¡No a la investigación militar!". Suerte.