En el Congreso Mundial de las Sociedades de Física, celebrado en Berlín en Diciembre de 2000, se propuso declarar 2005 como
Año Mundial de la Física. Tras esta iniciativa, las distintas sociedades y organismos de Física movilizaron apoyos para la misma, consiguiendo, finalmente, en Noviembre de 2003, recibir el respaldo de la XXXII Conferencia General de la UNESCO.
La UNESCO elevó la propuesta al máximo organismo de las Naciones Unidas, culminando el proceso el 10 de Junio de 2004, fecha en la que la Asamblea General, aprobó la siguiente resolución:
Reconociendo que la Física es una base significativa del desarrollo de la comprensión de naturaleza,
notando que la Física y sus aplicaciones son la base de muchos de los adelantos tecnológicos de hoy,
convencida de que la educación en la Física proporciona las herramientas a los hombres y mujeres para construir la infraestructura científica, esencial para el desarrollo, y
siendo consciente que el año 2005 es el centenario de descubrimientos científicos seminales realizados por Albert Einstein que son la base de la Física moderna,
declara el año 2005 como Año Internacional de la Física e invita a la UNESCO a organizar actividades que celebren el Año, colaborando con las sociedades y grupos de Física a lo largo del Mundo.
A pesar de esta bonita declaración de intenciones -nunca mejor dicho- parece que lo único que se les ha ocurrido a los padres de la Patria es hablar de El Quijote
ad nauseam, hasta que nos salga por las orejas. No importa lo penosas que resulten las campañas promocionales,
caiga quien caiga. Yo, ciertamente prefiero que, puestos a hablar de Física y de Einstein, lo dejen descansar tranquilo. Puedo imaginarme a un cura hablando con propiedad del asunto (el gran George Lemâitre, por ejemplo) pero no concibo a un militar diciendo nada creíble...