Abro mi correo electrónico y recibo una amable carta del señor Azuka Mbongo. No sé cómo ha encontrado mi dirección, pero me trata de forma respetuosa y leo su misiva con atención. Al parecer, fue Asistente Especial de Seguridad Interna del presidente Kabila, que fue asesinado en el año 2001 en la República del Congo. Por el trágico final de éste deduzco que mi interlocutor no era muy bueno en su trabajo, pero sin embargo me asegura tener información confidencial sobre el destino de 35 millones de dólares americanos. Me propone hasta un 25% de esa cantidad aunque no me queda muy claro qué tengo que hacer. No he estado en el Congo en mi vida, pero soy adicto a los conguitos y ésa debe ser la razón de su simpatía hacia mí. Más tarde, intentando atar cabos, recuerdo que hace unos pocos días me escribió otra persona, también desconocida. Era una mujer, ignoro si atractiva. Como soy ante todo un caballero, no deposité su carta directamente en la papelera de reciclaje, ésas de color amarillo (¿o azul?) que anda instalando a toda prisa mi celosa alcaldesa antes de las elecciones. Se identificaba como Hajiya Abacha y era la viuda del último jefe de Estado de Nigeria, el difunto general Sanni Abacha, también asesinado. En Nigeria las cosas debían ir mejor que en el Congo, porque la buena mujer me proponía una participación similar en una fortuna de 52 millones de dólares, que al parecer los rusos escondieron a su marido en un extraño banco en las Caimán. Estas dos cartas han hecho que me acuerde también del pobre señor Mark Koroma, de Sierra Leona, un comerciante de diamantes que, por alguna razón que tampoco comprendo, no puede él solito sacar de otro banco 16 millones de dólares. Visto el productivo panorama, he decidido entrar en acción, pero sin precipitarme. Haciendo cálculos de lo que podría sacar de unos y otros, no me compensa el riesgo y prefiero esperar. Debe estar a punto de llegarme la carta de Husey Hussein, el hijo de Sadam, y sé de buena tinta que éste sacó nada menos que mil millones de dólares del Banco Nacional de Irak. ¡Esto sí que es un Libretón y lo del BBVA machangadas!
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El Día de Tenerife, viernes 10 de Octubre de 2003