Como ustedes ya sabrán, y si no se lo cuento, en fechas próximas uno de nuestros compatriotas volverá a salir al Espacio. El hecho tendrá cumplida información en los principales medios de comunicación y, a buen seguro, en muchos de ellos se loará no sólo la capacidad física e intelectual del astronauta -que sin duda las tiene-, sino también el "espectacular" adelanto tecnológico que nuestro país ha experimentado en los últimos años. Nada más falso. El "vuelo" de Pedro Duque costará al erario público español la nada despreciable cantidad de 18 millones de euros, unos 3000 millones de las antiguas pesetas. Es, pues, un viaje "pagado", no muy diferente del que algunos millonarios están llevando a cabo aprovechándose de la penuria económica en la industria aeroespacial rusa. El dinero, además, saldrá de los magros presupuestos que España aporta a la Agencia Espacial Europea, hasta "comerse" el 15% de los mismos en los próximos cinco años. Una operación cosmética disparatada, de difícil justificación. ¿Seguimos poniendo números? Todo el presupuesto que dedica el flamante Ministerio de Ciencia y Tecnología a la investigación básica, dentro de lo que se llama "Programa General del Conocimiento", es de apenas 50 millones de euros. Por mucho que lo quieran disfrazar, el I+D en España es casi inexistente. Les propongo un paralelismo creo que ilustrativo: el "fenómeno" Fernando Alonso, excelente piloto de Fórmula-1, y que no deja de copar portadas en diarios e informativos. ¿Estamos orgullosos de sus hazañas? No cabe duda. Pero más lo están los italianos de Michael Schumacher, a pesar de ser alemán. ¿La razón? Muy simple. Más de 50 ingenieros transalpinos diseñan su Ferrari, que es, a la postre, el que lo hace volar a 350 km por hora. Y recuerden que, para aumentar el interés de la competición, tuvo que prohibirse que los bólidos fueran virtualmente "teledirigidos" desde los boxes por los propios ingenieros. Tal y como estaban las cosas, hasta la perrita Laika podía haber sido campeona. Aquí, en España, todavía seguimos pensando en el carro de Manolo Escobar como vehículo motor, y todo lo que suena a gasto en el Espacio, a estrellas y galaxias, se asocia... al Real Madrid. Y dormimos tan a gusto.
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El Día de Tenerife, domingo 12 de Octubre de 2003